The Police salda cuentas con su pasado
3/7/2008
Sting, Stewart Copeland y Anthony Summers aprovecharon los adelantos del siglo XXI para revivir el estilo que les hizo grandes en el concierto que dieron en Valencia.
The Police demostró en Valencia cómo una de las bandas más rentables de los últimos 30 años ha sabido aprovechar su efímero regreso para coger del siglo XXI sus adelantos técnicos y saldar viejas cuentas con su mejor pasado, el del pop-rock que les hizo tan grandes en los años ochenta.
Sting, Andy Summers y Stewart Copeland repasaron en cien minutos y ante unas 15.000 personas -de un aforo de 28.000 previsto en el estadio Ciutat de València- la esencia de su legado, aquel que tejieron entre 1977 y 1983 y del que siguen viviendo desde entonces gracias a recopilaciones y, durante los últimos dos años, a una reunión que muchos pedían y muchos más temían.
Sin embargo, la solvencia de su repertorio dejó claro que The Police, el grupo que mejor rentabilizó la fusión del punk con el jazz, el reaggae y el pop, tiene un público fiel repartido por todo el mundo que responde con admiración, respeto y gratitud.
Bajo, guitarra y batería, con indumentaria oscura y, en el caso del batería, deportiva -guantes, botas de baloncesto y cinta para el pelo-, les bastaron para inundar de buena música un escenario en el que la alta definición de las tres grandes pantallas y el espectacular sonido, de 300.000 vatios, les auparon a un altísimo nivel de potencia audiovisual.
Irónicamente, la nitidez de las pantallas permitió ver hasta el más mínimo detalle de sus rostros, cuajados de arrugas y canas, así como unos cuerpos que prefirieron ahorrar energía de movimientos para basarse de lleno en el virtuosismo instrumental.
Sus mejores bazas
Para el concierto, organizado por la Diputación de Valencia y el primero de su gira veraniega por España -que les llevará el 3 de julio a Bilbao y el 4 a Madrid-, The Police repartió sus mejores bazas: un comienzo con 'Message in a bottle' y un final con 'Every breath you take', entre las cuales recuperaron para su parroquia algunas de las canciones que les hicieron más populares.
Así, 'Walking on the moon', 'Voices inside my head', 'Don't stand so close to me', 'Every little thing she does is magic' o 'Wrapped around your finger' salían a la perfección junto a otros himnos coreados masivamente, como 'Do do do, de da da da', 'Invisible sun' y, en el tramo final, 'Roxanne' -el estadio se tiñó de rojo-, 'King of pain' y 'So lonely', con un apoteósico final a cargo de Summers.
'Every breath you take', el tema que hace 25 años compusieron como antesala de su separación y gracias al cual se han hecho globalmente inmortales, demostró sin embargo las limitaciones vocales de un Sting a quien la veteranía le impide ya acometer registros virtuosos a la hora y media de concierto.
Fue un fin de fiesta que aunó de nuevo a todo el público con su banda, que recuperó como bis 'Next to you', mientras las pantallas mostraban imágenes en blanco y negro del trío tomadas entre finales de los setenta y principios de los ochenta.
Tras esa nueva concesión a la nostalgia, Sting, Copeland y Summers abandonaron el escenario por separado, cada uno por un extremo, simbolizando su disolución de hace un cuarto de siglo.
The Police, como marca, morirá oficialmente el 7 de agosto de 2008 en el Madison Square Garden de Nueva York, el lugar elegido para, según aseguran sus miembros, poner punto y final a una carrera interrumpida demasiado pronto y recuperada inteligentemente en un siglo que les ha permitido respetar la esencia de su creatividad y recibir el merecido y global homenaje a su legado musical.





