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Springsteen se come Anoeta

Bruce Springsteen 16/7/2008

El 'Boss' triunfó en el primer concierto español de la segunda etapa de su 'Magic Tour', con un directo apabullante que calentó la noche en San Sebastián.

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El día en que Bruce Springsteen tenga una mala noche sus fans se lo tendrán que perdonar después de tantos años derrochando energía y pasión sobre el escenario. Y en San Sebastián no iba a ser menos.

Para los donostiarras fue una larga espera, pero Springsteen recaló por fin en el estadio de la Real Sociedad y lo hizo en la segunda etapa de su 'Magic Tour' por Europa, que tras su paso por Madrid, el 17 de julio, cerrará en Barcelona los días 19 y 20 de este mismo mes.

El jefe de los jefes del directo se comió Anoeta como si en vez de estar en el tramo final de su gira la acabara de iniciar, con una fuerza apabullante que convirtió en un incesante delirio las primeras filas y que fue calentando gradualmente al resto.

El arranque con 'Tunnel of love' no movió demasiado a quienes se habían decidido a pasar el concierto de pie en el campo. Solo los irreductibles situados cerca del escenario dieron la batalla desde el principio y se vieron recompensados por el 'Boss', que atendió varias de sus peticiones.

En tres horas de concierto, Springsteen volvió a combinar algunos de los temas de su último álbum, el 'Magic' que da nombre a la gira, con canciones de discos anteriores, como la inevitable 'Born to run', que dejó para la tanda de bises.

Tras 'Radio nowhere', que parece no caerse del repertorio, llegó 'No surrender' y con ella el calor del público, que ya más animado empezó a corear el estribillo. El 'Boss' comenzó entonces a recoger los carteles con los títulos deseados y acometió 'Growin' up', seguida de una impresionantísima interpretación de 'Atlantic City', en un momento en que el sonido, además, mejoró.

Un artista en estado de gracia

La vitalidad con que se entrega el músico en cada canción y el buen rato que parece pasar acompañado por los fantásticos y reencontrados miembros de la E Street Band se intuye más que profesional, aunque probablemente el rato de su vida lo disfrutó la joven a la que Springsteen subió al escenario para cantar el estribillo de 'Mary's place'.

Ese tema encendió a un público que no estaba mucho por los saltos, pero que recibió con entusiasmo otros temas, como 'The rising' o 'Badlands', el último antes de los bises.

Ya habían sonado otros como 'Because of the night', una sentida 'Sandy', con probables imágenes de Asbury Park proyectadas en el escenario, y unas estupendas 'Last to die' y 'Long walk home', de la que Steve van Zandt, inseparable de su pañuelo negro a la cabeza, cantó unas estrofas.

No se hizo esperar Springsteen tras la primera despedida y pronto regresó a escena con su banda para cerrar definitivamente su primera visita a San Sebastián. Dijo adiós con 'Bobby Jean', 'Dancing in the dark', 'American lan' y una versión de 'Twist and shout' aderezada con 'La bamba'.

Se quedó el 'Boss' al borde de las treinta canciones en una noche donostiarra de luna casi llena y en la que, algo poco habitual, se vieron algunas estrellas. Le escucharon 40.000 personas, a las que regaló su inmenso vigor, sus canciones nuevas y las de siempre y la grata compañía de la E Street Band.