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Ry Cooder cierra su trilogía californiana

Ry Cooder 23/6/2008

'I, flathead', que sale a la venta el 24 de junio, es un disco que, como se encarga de precisar el músico, "más que buscar en las raíces del rock, viaja al folk y al country".

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Ry Cooder, uno de los grandes músicos de los últimos cuarenta años, cierra la trilogía californiana iniciada en 2005 con 'Chavez ravine' y que continuó en 2007 con 'My name is Buddy' con el álbum 'I, flathead', un disco que, aclara, "más que buscar en las raíces del rock, viaja al folk y al country".

Recién cumplidos los 61 años, Ry Cooder habla con la serenidad de la experiencia y el entusiasmo de alguien que, cada vez que graba un álbum, busca "contar nuevas historias" y mostrar lo que le preocupa en ese mismo momento, ya sea la guerra o la crisis mundial.

Para este nuevo trabajo, que sale a la venta en España el 24 de junio, Cooder vuelve a inventar un personaje ficticio, el músico de carretera Kash Buk y su grupo The Klowns, recreando así un universo particular en el que "lo raro es lo normal".

Si 'Chavez ravine' trataba de esas personas que no encuentran su lugar en el mundo y no tienen memoria histórica, mientras que 'My name is Buddy' hablaba de la carencia de solidaridad y unidad entre la gente, en este nuevo disco Cooder refleja a "ese tipo de juventud desarraigada, que se ha desarrollado tras la guerra y que está obsesionada con las carreras de coches y los objetos paramilitares"·

Ry Cooder no tiene demasiado claras las diferencias fundamentales que existen en los tres álbumes de su trilogía californiana, aunque admite que puede que los personajes que se desarrollan en cada uno de los discos "sean muy diferentes" y, por lo tanto, "sus historias también".

En 'I, flathead', producido por Cooder, el estadounidense toca la guitarra, la mandolina y el bajo, y además canta. Para la grabación ha contado con un músicos de diferentes generaciones, "algunos de ellos grandes veteranos y amigos, como Flaco Jiménez y Jim Keltner", porque le gusta "tocar en familia", y también con su hijo, Joachim Cooder, "un obseso de la batería desde que tenía cinco años", según revela el artista.

Además, figuran en los créditos el mariachi de Los Camperos, René Camacho en el bajo, Francisco Torres en el trombón, Ron Blake y Jon Hassell en la trompeta, Anthony Gil en el saxo, Gil Bernal en el saxo tenor, Jared Smith en los teclados, Martin Pradler en el piano eléctrico y Juliette Commagere en los coros.

De Mick Jagger a Johnny Cash

Ry Cooder fue responsable de la banda sonora de 'París, Texas' (Wim Wenders, 1984) y productor del exitoso 'Buenavista Social Club' (Wim Wenders, 1999), del que ya no quiere hablar, a pesar de que gracias a ese documental sacara del olvido a un grupo de legendarios músicos cubanos como Eliades Ochoa, Rubén González, Omara Portuondo o los desaparecidos Compay Segundo, Pío Leiva e Ibrahim Ferrer.

"Lo cierto es que ahora tengo poca relación con ellos. Desde que grabamos en el 2000 el último disco, no hemos vuelto a hacer nada. Ellos tiene problemas en muchas ocasiones para salir del país y yo para viajar allí. Quizá si cambia el panorama político lo hagamos, pero además hay que tener en cuenta que los grandes han fallecido. Es una generación que está muriendo".

Responsable también del debut en solitario de Mick Jagger con el tema 'Memo from Tuner', en su nuevo trabajo Ry Cooder rinde "un homenaje velado" a Johnny Cash en un tema que se titula así, aunque el músico asegura que es una canción que habla sobre él mismo.

Cooder no se siente preocupado por que le pueda afectar la crisis que atraviesa la industria musical, pero ve en peligro el futuro de los músicos que empiezan. "El panorama que les espera no es bueno, pero no porque haya una crisis de creatividad, que no la hay, sino porque las discográficas se están derrumbando y es imposible para ellos que exista un futuro", opina.

El artista, que en su casa escucha jazz, blues y rock del clásico, en general "música relajante", dice que entre sus planes inmediatos no está viajar a nuestro país, pero se manifiesta como "amante de los clásicos de la pintura española y de sus compositores, y, por su puesto, del flamenco". "Es más, fueron los acordes de una guitarra española los primeros que oí cuando tenía unos cinco años", remacha.