Reencuentro de Celtas Cortos ante el público
1/4/2006
'20 grados soplando versos' es el título del último trabajo que la banda publicará como celebración de sus veinte años juntos.
A pesar de que dicen que no les gusta tocar muy tarde porque "quizá la gente no esté ya en disposición o esté cansada", Celtas Cortos logró el pasado fin de semana despertar a miles de personas que bailaron al ritmo de su gaita, su acordeón o su saxo, y al calor de nuevo de la voz de Jesús Cifuentes, Cifu, que regresa al grupo como si nunca se hubiesen separado.
Un cierre de lujo para la cuarta edición del Extremúsica 2006, que durante dos días ha reunido a más de 50.000 personas en el Recinto Hípico de Cáceres. Cumplidos 20 años de trabajo y lucha juntos, subieron al escenario conscientes de la expectación que levantaba el regreso de Cifu después de una travesía en solitario.
En una entrevista concedida a EFE los miembros del grupo no rechazaron la existencia de "caudillismo" en el equipo, pero "un caudisllismo compartido, porque Celtas Cortos es un taller de música, donde la labor de cada uno de nosotros es imprescindible, aunque no insustituible".
Reconocen el papel del cantante en cualquier grupo, pero "la música -dice Cifu- tiene un poder absoluto; al incorporar un texto se incorporan ideas, pero la música por sí misma da la libertad de incorporar sentimientos, remover conciencias y corazones, es como un tsunami que arrolla y masajea la cabeza, es un león que ruge".
En este sentido, Alberto, uno de los componentes del grupo, recuerda que tras la marcha de Cifu "quisimos seguir adelante, porque la voz es importante, pero la música lo es más, y nuestra música nos permitía continuar".
Su pasión por la música ocupó gran parte de la entrevista, en la que la gaita fue también objeto de reflexión, "porque es -explica Cifu- un instrumento en forma de raíz, que se mete debajo de la tierra, saca sus mejores esencias y las eleva al aire".
A punto de sacar su último trabajo, '20 grados soplando versos', como celebración de sus 20 años juntos, Óscar García asegura que "seguimos teniendo una enorme necesidad e inquietud por contar cosas nuevas, pero también retomar temas que la gente quiere volver a escuchar", así el trabajo contempla temas nuevos y antiguos.
Frente a los que puedan pensar que 20 años son muchos, Goyo puntualiza que "si nos llamaran carrozas sería un piropo y un lujo, porque eso significa que llevamos mucho tiempo dedicados a este sueño, además, la música rejuvenece, te conserva mejor".
"De nosotros nadie puede decir -continúa Alberto- que estamos de vuelta de todo, porque eso significaría que no transmitimos y eso no es cierto, seguimos dando botes", como comprobó el público. Un público del que, según Cifu, "formamos parte nosotros mismos; todos somos un mismo río que fluye".
A pesar de que dicen "tener mucha suerte y mucho trabajo", creen que la industria discográfica no les trata bien, "pero es que -explica Cifu- la industria no trata bien a nadie, para eso está creada, para extirpar y sacar el máximo beneficio".
No obstante, dicen haberse ido "bandeando con cierta fortuna, aunque jamás podré enarbolar ninguna bandera a favor de la industria, sólo se puede enarbolar a favor de los grupos, las ideas y la creatividad, algo que la industria no fomenta", y concluye que "la industria es un mal menor que hay que soportar".


