Red Hot Chili Peppers se despiden de España en Madrid
4/6/2006
La banda californiana sólo hizo vibrar a los 18.000 espectadores de su último concierto en España con sus grandes éxitos, ya que quizás era demasiado pronto para que sus seguidores se supieran las nuevas canciones.
Marta R. Blanco
Tras unos minutos de pitada general, el bajista Michel Balzarg 'Flea', el guitarrista John Frusciante y el batería Chad Smith hicieron su aparición pasadas las diez de la noche, provocando la aclamación de las casi 18.000 personas que llenaban el Palacio de los Deportes de la Comunidad de Madrid.
Los tres se encargaron de inaugurar el espectáculo con el fantástico sonido de la batería y los acordes de las guitarras, que fue quizá lo mejor de toda la noche. Y unos minutos después apareció por fin el vocalista, Anthony Kiedis.
Intercalando viejos éxitos con los nuevos temas de su último trabajo, 'Stadium Arcadium', los Red Hot Chili Peppers intentaron darlo todo al público, que se entregó sobre todo con las canciones más clásicas de la banda. Mientras que apenas lograron reconocer un par de temas nuevos.
'Dani California' y las dos canciones que le siguen en el primer disco de 'Stadium Arcadium', 'Snow (Hey Oh)' y 'Charlie', fueron los únicos temas que reconoció el público y con las que incluso llegó a atreverse a cantar el estribillo.
Pero la euforia se apoderaba de los aficionados en cuanto sonaban los primeros acordes de algún clásico, como 'Otherside' o 'Under the bridge', y acompañaban a Kiedis a lo largo de toda la canción. Lo mismo sucedió cuando John Frusciante se quedó solo sobre el escenario e interpretó una canción mítica de los Bee Gees, 'How deep is your love', con su característica voz.
La apoteosis final llegó con el único bis que la banda concedió en Madrid. Después de tocar 'Californication', los cuatro se retiraron y tras una breve espera, volvieron al escenario para cerrar el concierto con 'By the way', 'My friends' y 'Give it away'.
El punto final lo puso la joya de la noche, el dúo entre 'Flea' y Frusciante, que ofrecieron una larguísima distorsión de guitarra y bajo. Un gran final, para un concierto que, a pesar de las casi dos horas de espectáculo, se hizo algo corto.


