Real baño de masas de David Bisbal
2/11/2011
El Teatro Real abrió sus puertas por primera vez a la música pop y lo hizo para celebrar los diez años de David Bisbal en la música. Público entregado, versiones más tranquilas y muy latinas de sus éxitos y el Real al borde de la locura colectiva.
Los Hermanos Marx pasaron 'Una noche en la Ópera' y hoy es una de sus cintas más míticas. David Bisbal nos regaló ayer 'Una noche en el Teatro Real', un acontecimiento único que ha sido grabado en CD y DVD y que conmemora los diez años de exitosa carrera del almeriense. Hace ya una década que los rizos de Bisbal aparecieron en la pequeña pantalla, entre las nuevas voces de 'Operación Triunfo', y hoy es uno de los cantantes más internacionales de nuestro país, con más de 5 millones de discos vendidos en todo el mundo, más de 500 conciertos y más de 50 premios internacionales.
Demasiadas cifras que celebrar en un marco incomparable, que abrió sus reales puertas a la música pop y sentó en sus reales asientos a esa masa fervorosa que sigue a David desde sus inicios y que no escatimó en demostraciones de cariño (a voz en grito) desde los reales anfiteatros. Porque si algo tiene Bisbal es que es real, es cercano y sabe ganarse al público controlando los tiempos, la intensidad de su música e incluso sus sentimientos: "si me emociono, no pasa nada, volvemos a repetir la canción que estamos grabando el DVD". No llegó a tal punto, aunque su público lo pidiera a golpe de ponerse en pie después de cada interpretación, de forma casi sistemática.
Bisbal planteó este décimo aniversario como una viaje por las "estaciones del amor", un recorrido por sus influencias musicales marcadas por el mundo latino, el arte de Andalucía y las composiciones de los grandes nombres españoles. Alberto Cortez, Armando Manzanero o Alejandro Sanz desfilaron por el escenario del Real en la voz del almeriense, que quiso regalar a su público dos nuevos temas que estarán incluidos en su quinto trabajo discográfico: ''Doy la vida' y 'Sombra y Luz', compuesta por "su compadre" Alejandro Sanz. La última estación del tranvía se detuvo en 'Mi princesa', el gran éxito de su disco más reciente y que espera que un día "sea versionada como una de las baladas que enamoró a las personas de la generación del 2010".
El triunfito, vitola que no se quita, dio el concierto más importante de su carrera y para ello quiso contar sus canciones de una forma diferente, con versiones más íntimas y emotivas de sus grandes éxitos. Ver como alguien derrama lágrimas sin parar con la versión balada de 'Ave María' bien merece un asiento en el Real, o descubrir que 'Me derrumbo' puede sonar a blues cubano y que 'Silencio', sin guitarras rockeras, es un mediotiempo perfecto.. un gran acierto para aquellos que creen en el Bisbal cantante lejos de sus piruetas y sus movimientos de cadera; una decepción en igual medida para los que confían en que cada verano sonará en el chiringuito un 'Corazón Latino' o un 'Bulería', dos hits que en esta noche no tenían sitio.
Se aprecia el gusto del cantante por innovar, por ir más allá y poner a prueba a sus éxitos que tantas alegrías le han dado en diez años, pero se nota su cada vez más acentuada propensión al mercado latino, a seguir los pasos de Luis Miguel y acercarse aún más a los mercados hispanos. El DVD será una opción buena para el regalo de Navidad (sale el 5 de diciembre) y no se extrañen si este año el pavo nos lo comemos a ritmo 'Esclavo de sus besos'... pero versión Teatro Real.





