R.E.M. enseña los dientes en Las Ventas
2/10/2008
Michael Stipe y sus chicos conquistaron a las más de diez mil personas que se acercaron al coso madrileño, pero tuvieron que recurrir a sus viejos éxitos.
R.E.M. saltó a la plaza de toros de Las Ventas con sus guitarras bien afiladas y un repertorio electrizante, aunque tuvo que esperar a que sonaran sus grandes éxitos para conquistar a las más de 10.000 personas que asistieron en el coso madrileño a un concierto de casi dos horas.
El trío de Georgia (Estados Unidos) llegó a Madrid para presentar 'Accelerate', el álbum que publicó en abril y con el que ha regresado a su versión más contundente.
El cantante Michael Stipe, el guitarrista Peter Buck y el bajista Mike Mills aparecieron en el escenario poco antes de la diez de la noche, acompañados por otros dos músicos, y comenzaron su actuación con 'Living well is the best revenge', el tema que abre su último disco.
La banda enseñó los dientes desde el principio. En el arranque de la actuación sonaron 'What's the frecuency, Kenneth' y otro de los temas destacados de 'Accelerate', 'Man-sized wreath', pero el público no parecía impresionado.
También es cierto que R.E.M. aprovechó la primera parte del concierto para presentar algunos temas nuevos, y eso no ayudó a caldear a la audiencia, que estalló, en cambio, cuando reconoció los primeros acordes de 'The one I love', una canción que ya ha cumplido los veinte años.
Fue el primero de los clásicos del grupo en sonar, cuando el eléctrico Stipe y sus socios llevaban casi una hora en el escenario y ya habían demostrando que la gira mundial que les mantiene ocupados desde hace meses les ha puesto en forma. El cantante saltó hacia las primeras filas y cantó varias estrofas de 'The one I love' entre el público, que a partir de entonces empezó a pasarlo mucho mejor.
Artillería pesada
Después de un pequeño paréntesis acústico, R.E.M. sacó la artillería pesada. 'Horse to water', que resultó ser uno de los temas más convincentes del último disco, dio paso a 'Bad day'. El público coreó 'Imitation of life' y Michael Stipe sacó después su megáfono para cantar 'Orange crush'.
Salieron del escenario después de esa traca, pero el público sabía que aún quedaba lo mejor. Los bises comenzaron con 'Supernatural superserious', el tema estrella de 'Accelerate', y a continuación Peter Buck cambió su Rickenbaker por una diminuta guitarra de la que sacó los inconfundibles acordes de 'Losing my religion'. Fue el tema con el que dieron el salto al gran público en todo el mundo en 1991 y que desde entonces acompaña como una sombra al trío de Athens (Georgia).
Michael Stipe, que había recordado a la Administración Bush en un par de ocasiones durante el concierto -R.E.M. ha hecho todo lo que ha podido estos años para oponerse a las políticas del presidente de Estados Unidos-, aprovechó el final del concierto para reafirmar el apoyo del grupo a Amnistía Internacional.
Y después sorprendió a la audiencia agradeciendo a Miguel Bosé -quien se encontraba entre el público- los consejos dados a la banda para su actuación en Madrid y dedicándole el apocalíptico 'It's the end of the world as we know it (And I feel fine)'. R.E.M. lleva veinte años tocándola, pero ayer sonó como si de verdad el mundo estuviera a punto de acabarse.




