Paul Anka actuó en Murcia, Madrid y Gerona
9/7/2007
El cantante y compositor canadiense Paul Anka, una de las estrellas musicales del siglo XX, ofreció el pasado viernes, sábado y domingo tres conciertos en España, en los que mostró un swing arrebatador.
Paul Anka, que no actuaba en España desde los 60, se presentó ante más de dos mil personas que llenaban el auditorio del Festival de Jazz de San Javier, en Murcia. La noche se adueñó de swing en un espectáculo increíble protagonizado por la estrella de los 60, sacando del baúl algunas de las canciones que constituyen la banda sonora de muchos que fueron jóvenes en esos años.
Al día siguiente su actuación en Madrid, en el marco del ciclo Pozuelo Escénica, no dejó a nadie indiferente.La mayoría de los presentes rondaba los 60 años, pero también puedieron verse jóvenes que acompañaban a los sesenteros, o bien, nostálgicos de la magia de aquella época inigualable musicalmente.
Pero no todo el mérito fue del cantante, que además tocó el piano y la guitarra de forma espectacular; los grandes músicos que lo acompañaban tuvieron mucho que ver con que el concierto hiciera de esa noche algo inolvidable. Dos trompetas, dos trombones, tres saxos, un teclado, una guitarra, un bajo, un excelente batería, un gran pianista y un percusionista que hizo todo un alarde de profesionalidad, coordinación e introdujo en el concierto ritmos actuales.
En los tres puntos de España en los que actuó sorprendió a la audiencia. Mientras su orquesta entonaba los acordes de 'My Way', él descendió de un Mercedes negro que le dejó en la puerta de entrada, e irrumpió, micrófono en mano, bajando por las escaleras, cantando 'Diana', su inmortal hit adolescente. Aparaeció entre el público y cantó dos o tres canciones rodeado de hombres y mujeres que hace no tanto tiempo, eran los adolescentes que quedaban deslumbrados por su 'Diana'.
Durante dos horas, bailó e hizo bailar, saludó a sus fans de todas las edades, besó a varias mujeres, bailó del brazo de alguna de ellas y hasta se fotografió repartiendo sonrisas ante la incredulidad y admiración del público. El swing de este hombre de 66 años y la energía que le da la música parecen no tener límites. Su público parecía estar más agotado que él tras las casi dos horas de concierto. El artista desaparecía para volver a aparecer para cerrar, finalmente, como no, con Diana.
También hubo momentos para recordar y cantó, a través de la pantalla o de voces grabadas, con sus grandes amigos ya fallecidos, Frank Sinatra y Sammy davis Junior.
Su último disco, 'Rock Swings', contiene versiones asinatradas de canciones de bandas de rock como Oasis, Bon Jovi, REM o Nirvana.
Con su gran sonrisa y su agudo ingenio hizo que esas piezas encajaran en el concierto sin que resultaran chocantes. También cayeron oldies clásicos como, como 'Puppy Love', 'Put Your Head On My Shoulder', 'Crazy Love' o 'Eso Besso (That Kiss)'.
Anka mostró su impronta sobre rocks aparentemente improbables en su repertorio -como 'Jump', de Van Halen-, levantando al público de sus asientos. Junto a viejos éxitos, canciones compuestas para otros y sus versiones de rock, también deslizó temas estilo Vegas: 'Mack The Knife', 'New York, New York.
Pero hubo dos momentos especialmente conmovedores y nostálgicos: uno cuando cantó 'The Times Of Your Life' abriendo en una pantalla el álbum de fotos de su vida, que le mostraba de joven al lado de Annette Funicello o Elvis y terminaba con las fotos de él junto a su familia. El otro tuvo lugar cuando tomó la guitarra y cantó 'It Doesn't Matter Anymore', que compuso para Buddy Holly, intercalando el 'Bye bye love' de los Everly Brothers.
Durante los años 60, Anka trabajó como actor de películas, además de escribir canciones, consiguiendo grandes éxitos tales como 'Lonely Boy'. Luego, en Las Vegas, se convirtió en uno de los primeros artistas pop en cantar en los casinos.


