Los Judas Priest 'revientan' con su metal en Zaragoza
19/4/2005
Después de catorce años sin pisar los escenarios españoles, la banda de los Judas Priest ha vuelto a actuar en España. Lo ha hecho en el mismo lugar que en 1991, en la plaza de toros de Zaragoza, esta vez abriendo el show los américanos Pantera.
El acto prometía convertir la noche en una olvidable velada si, además de pensar que Judas Priest iban a hacer acto de presencia, para abrir boca empezaban a calentar motores Baron Rojo. Los hermanos de Castro salieron al escenario y desde el primer momento rompieron y descargaron todos sus temas clásicos, haciendo especial hincapié en el algo que todo buen 'heavymetalero' debe seguir si quiere entender lo que significa el término 'heavy metal' que es el volumen brutal. Barón Rojo demostraron que los años no pasan en balde para ellos (llevan 25 años en el panorama musical) y que siguen teniendo la misma ilusión, fuerza y energía de antaño.
Tras ellos, llegó el turno de la banda metálica que lidera el vocalista Rob Halford, Judas Priest. La banda formada por Ian Hill (Bajo), Scott Travis (Batería), K.K. Downing y Glenn Tipton (ambos a la guitarra) estaban preparados para llenar la cabeza del público presente de 'tralla' de la buena, sin conservantes añadidos. Nada mejor que un concierto suyo para entender lo que es realmente el 'heavy metal'.
Rob Halford es para Judas Priest como Bruce Dickinson para Iron Maiden, y los Judas auténticos ya no son un simple grupo, son más que eso. Son la sangre que corre por las venas de los fanáticos del metal más duro.
La plaza de toros de la capital aragonesa estaba abarrotada hasta la bandera, con 9000 cabezas esperando agitarse al ritmo de los ‘riffs’ y cánticos de los eternos guerreros de esta modalidad musical. La aparición de la banda desató la locura del personal.
No faltaron clásicos de siempre, arrancando con 'Electric Eye', sonaron 'Breaking the Law' o 'Painkiller', que los alternaron con temas de su último disco como 'Revolution', 'Judas Rising', 'Angel, 'Hellrider' o 'Deal With The Devil'. La sonoridad y el ambiente que se respiraba no daba opción a descanso y el público, eufórico, cada vez pedía más.
El show llegaba a su fin sobre las 23.30 de la noche con la satisfacción de haber visto a una de las leyendas vivas del metal mundial, que tienen cuerda para rato, a condición, para muchos, de que siga teniendo detrás a Rob Halford.
Ignacio Lalana Cubelos


