Linkin Park devuelve a la vida al Festimad
9/6/2008
Los norteamericanos Linkin Park lograron resucitar el Festimad de este año y otorgan esperanzas en cuanto a su futuro. Su poderoso directo logró el lleno en La Cubierta de Leganés.
Xavier Vilanova
Llegar, ver y vencer. Así se podría describir el paso de los norteamericanos por el Festimad 08. Los augurios no eran muy buenos a causa de una jornada inaugural de viernes con no demasiado público, unido a una edición que sonaba a despedida por la gran competencia con otros festivales. Pero Linkin Park se convirtió en la mejor medicina para el evento. Una ausencia de casi 5 años y el hecho de ser su único concierto en el país jugaron a favor de Festimad, quedando demostrado el tirón de la banda, sobre todo entre el público joven.
Un buen preludio resultaron los galeses Lostprophets, que se encargaron de caldear el ambiente gracias a un sonido metal bastante agresivo que, todo sea dicho de paso, no encajaba demasiado con su estética. Poco a poco La Cubierta iba llenando sus gradas y la estampa hacía presagiar lo mejor, a pesar del parón de dos horas entre actuaciones. Y es que al retraso de media hora de la organización se le añadieron 20 minutos más por parte de la banda que agitaron los ánimos del público asistente. Pero fue levantarse la lona con las letras de Linkin Park en grande y escucharse los primeros acordes de la guitarra de 'No more sorrow', y el enfado pasó a mejor historia. Los chicos de Linkin Park irrumpieron con fuerza en el escenario provocando la locura entre el público.
El inicio fue rompedor con temas como 'Lying from you' o 'Somewhere I belong', de su anterior disco 'Meteora'. No había hecho más que empezar el concierto y los asistentes no podían dejar de saltar y de déjarse la voz en cada uno de los gritos que les dedicaba Chester Bennington, vocalista de la banda. 'Wake', la intro de su último disco 'Minutes to midnight' concedió un par de minutos de respiro, pero los decibelios volvieron a dispararse gracias a temas como 'Given up' o 'Papercut'.
Las zapatillas no pararon de levantar el polvo de la arena de la plaza hasta que llegó el popular 'Breaking the Habit'. Con Mike Shinoda dejando de lado sus versos al micrófono y centrándose en los teclados, el protagonismo recayó en Bennington, que se hizo acompañar por más de 15.000 gargantas que le hicieron las veces de coro en uno de los estribillos. Acto seguido los cuernos alzados dieron paso a mecheros, móviles y cámaras, cualquier luz era buena para apuntar al cielo y acompañar así a la balada épica con reminiscencias a lo U2 titulada 'Shadow of the day'.
Los californianos aprovecharon la ocasión para presentar su último sencillo 'Leave out all the rest' y otorgarle una ovación a Joseph Hahn, dj y autor de la mayoría de videoclips de la banda. Quizás fue el tema más light de la noche pero no importaba porque le siguieron 'What I've done' e 'In the end', la canción que les lanzó a la fama en todo el mundo y convirtió su nu metal en todo un símbolo para una generación.
Tras un merecido descanso propiciado por el espectacular solo de batería que se marcó Rob Bourdon en el tema 'Bleed it out' llegó el momento de los bises. Estos arrancaron con 'Cure for the itch', la sesión de dj cargada de scratches que acompañaba a su disco de debut 'Hybrid Theory'. Y si demoledor fue el inicio del concierto, Linkin Park lo superó con creces gracias a tocar del tirón los que seguramente sean los 3 temas más duros de su discografía: 'A place for my head', 'Faint' y 'One step closer'. Toda una apisonadora que consiguió romper más de un cuello.
Fue poco más de una hora y media de concierto que a pesar de saber a poco dejó una sonrisa de oreja a oreja al público y seguramente a los organizadores del festival, quienes quizá ahora sí pueden empezar a soñar con planificar una próxima edición de Festimad.




