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Lichis presenta en Barcelona su nuevo disco, 'Hotel Lichis'

13/2/2006

El músico y cantante Lichis, líder de La cabra mecánica, presenta mañana en el festival BarnaSants su quinto disco, 'Hotel Lichis', compuesto después de trasladarse a Terrassa para superar la fama lograda con 'No me llames iluso' y comprobar que "la fama es un espejismo que genera agresividad en la gente".


 

Miguel Angel Hernando, Lichis, bajista, cantante y compositor del grupo, fundó La Cabra Mecánica en 1997 y se dio a conocer con canciones como 'La lista de la compra', que cantó con María Jiménez, y, sobre todo, 'No me llames iluso'.

Residente ahora en Terrassa (Barcelona), donde se ha construido un estudio de grabación, este barcelonés de nacimiento, pero criado en Madrid, ha coproducido el nuevo álbum junto a Daniel Alcover, y en la grabación colaboraron los teclistas Txarras -La Vacazul- y Raúl Patiño -Dani Flaco-, o el guitarrista Pepo López, mientras que Lichis tocó todos los instrumentos restantes. 

Lichis admite que "encontró la canción y me casé con la musa" después de "tres años de gira sin fin y decepciones personales", lo que le llevó a "intentar renacer de nuevo, personal y profesionalmente" en busca de esa musa, que identifica con "Barcelona, una ciudad que tenía en la cabeza como un mito romántico".

Lichis asegura que se fue de Madrid "porque era complicado salir de noche, había demasiada agresividad por parte de la gente" y que "el éxito en fama y dinero es la meta de la sociedad, no artísticamente y, cuando lo consigues, es un espejismo que genera agresividad".

En cambio, en Barcelona "puedo vivir en el anonimato. Todo el mundo está muy ocupado y va a lo suyo", indica Lichis, que se refiere al filme 'Million dollar baby' para establecer un paralelismo con "boxear, abandonarse al sueño en el que sólo tú confías". "Sólo un músico necesita la música. La gente, no, por lo cual es un amor platónico y lo normal es que estas apuestas suicidas salgan mal", descifra.

Por ello le ha salido un disco "con pocos arreglos" porque "los arreglos son un complemento o un comodín cuando no hay canciones de verdad". "En el jazz -prosigue-, los arreglos apoyan la melodía del solista o la idea de la canción", y aunque tiene un sonido reconocible, admite que lo más difícil es tender a la simplificación".

Para Lichis, el "punto de desánimo" personal en que le sumió el éxito obtenido por 'No me llames iluso', donde "el único que se lo tomó en serio fui yo", le llevó a plantearse "el reto de tocar yo todos los instrumentos" para no limitarse técnicamente y "encontrar el espíritu de los grupos que empiezan".