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'La música del diablo' recorre la leyenda negra del rock

8/12/2006

Las maldiciones y leyendas urbanas del rock, como la posesión de Jim Morrison o la cara oculta de Pink Floyd, resurgen en 'La música del diablo', un libro donde Miguel Ángel Prieto hace un recorrido por el lado más oscuro de este género musical.


 

"Las leyendas cuentan con multitud de fuentes y nunca tienen un solo origen", aclara Miguel Ángel Prieto, autor del libro 'La música del diablo', que repasa las principales historias del rock, reales o inventadas, que alimentan a fans y que surgen como una perfecta estrategia publicitaria. Prieto afirma que estas leyendas son fomentadas por los propios artistas, "que se rodean de una atmósfera oscura para dar una imagen que atrae mucho al público".

La llegada del rock and roll de Elvis Presley, Little Richard y Chuck Berry fue "el primer movimiento globalizador que aunó a jóvenes de cualquier sexo, raza o clase social", asegura Prieto, para quien este género musical supuso "un movimiento anti-sistema en la sociedad de los años 50, que suplió el enorme vacío generacional entre padres e hijos".

Prieto se acerca por primera vez al tema del rock en 'La música del diablo' (T&B Editores) para relatar "una revolución juvenil que asusta a los padres de toda una generación y a su clase dirigente", que relacionan al rock con el diablo y "con una leyenda negra que solo consigue aumentar el interés por estos grupos".

Los asesinatos de Charles Manson y la Cienciología y las melodías de The Beatles son un claro ejemplo del "caos místico y filosófico" en que se apoyan muchas de estas creencias que, en el caso de las estrellas del rock, "solo buscaban rebelarse ante el orden establecido y para ello usaron la figura del diablo como símbolo de revolución", afirma el escritor.

El exceso de drogas como el LSD surge como "una fase experimental que busca descubrir nuevas experiencias y nuevos mundos" y da una mayor intensidad a la relación entre los grupos y su lado oscuro y místico, "que deriva en la psicodelia de los años 60", recuerda Prieto.

Ese mismo afán experimental que marcó esta década se traslada al estudio de grabación, donde las nuevas tecnologías unidas al talento musical crean los mensajes subliminales en los discos, algo que nace "de forma inocente como un recurso musical más y que finalmente se lleva mucho más lejos".

"En la actualidad ya nada sorprende a nadie y es muy difícil impresionar con estas historias", explica el autor de 'La música del diablo', para quien el último reducto de esta tendencia satánica muere hace una década con Marilyn Manson, "ahora convertido en una parodia de lo que era hace diez años".