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James Brown deslumbra en el Music Meeting de Benidorm

1/8/2005

James Brown volvió a demostrar ayer en el Music Meeting de Benidorm que a los 72 años aún se puede subir a un escenario y enamorar a un público que se entregó por completo a su música, y a la de la excepcional banda que le acompaña.


 

El cantante americano, con más de cien millones de discos vendidos desde que publicase su primer trabajo allá por 1955, fue subiendo de tono su actuación en la localidad alicantina para concluir en lo más alto del concierto con su 'Sex machine'.

Ni la edad, ni los efectos de pasados consumos de drogas, ni siquiera sus pasos por la cárcel parecen hacer mella en el 'godfather of soul', que se acompañó del trabajo de sus músicos para brillar en el Benidorm Music Meeting 2005.

La cita de anoche comenzó con 'Braille', a las ocho de la tarde, un conjunto de rap que enganchó a sus incondicionales, pocos para lo que le hubiera gustado a la organización del evento, que esperaba al menos doce mil personas en el estadio de fútbol Foietes.

La presencia de 'Echo and the bunnymen' sí logró concitar a un aceptable número de espectadores, la mayoría de ellos rondando la cuarentena, coetáneos por tanto de la banda de Liverpool que gozó de bastante éxito en los años ochenta. No defraudaron. Su líder Ian McCullogh demostró que mantiene su peculiar voz y el grupo el estilo que les dio la fama, pese a que solo McCullogh y Will Sergeant se mantienen en esta nueva etapa.

'Lips like sugar', uno de sus éxitos, abrió sus interpretaciones y sirvió para que los presentes se engancharan a la 'new wave' de los ochenta y a la música post punk y psicodélica que les caracterizó. Pese a que Echo and the bunnymen han sacado al mercado un nuevo trabajo, 'Siberia', hace menos de un año, el grupo prefirió rememorar sus temas más conocidos y no faltaron los recordados 'The killing moon', 'The cutter' o 'Bring on the dancing horses'.

Pero la estrella de la noche fue, sin duda James Brown. Apareció a las once de la noche ante unos ocho mil seguidores, aunque un cuarto de hora antes de salir su banda ya había demostrado que el concierto no defraudaría.

Un espectáculo lleno de buen soul y música funky de la que Brown ha sido el precursor. Como también lo fue, y él mismo lo afirma, del rap.  Embutido en chaqueta y pantalón rojo brillantes y una camiseta negra y con su habitual peinado setentero, James Brown supo darle a sus músicos el protagonismo que se merecen y que le ayuda a solventar sus actuaciones sin que la edad pase factura.

Con todo ello, los éxitos 'Living in América', 'It's a man's, man's, man's world' o 'I feel good' provocaron que el público se entregara sin condiciones. El momento sublime llegó con una extensa 'Sex machine' que puso el punto final a su presencia en Benidorm.