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Gilberto Gil y Bebo Valdés cierran la 40 edición del Jazzaldia

28/7/2005

El brasileño Gilberto Gil y el cubano Bebo Valdés echaron anoche el telón de la 40 edición del Festival de Jazz de San Sebastián en una jornada final que abrió por la tarde, en el auditorio del Kursaal, el 'León de Belfast', Van Morrison, en una abarrotada doble sesión.


 

Gilberto Gil, cantautor y ministro de cultura de Brasil, fue el encargado de cerrar el Jazzaldia donostiarra en el escenario central de la plaza de la Trinidad ante un público que había templado previamente Bebo Valdés, el pianista cubano convertido ya en habitual de la cita jazzística de San Sebastián.

Valdés actuó acompañado a la percusión por Efraín Porro y por su hijo pequeño, Rickard Valdés, pero sobre todo por el bajista navarro Javier Colina a quien conoce perfectamente de anteriores colaboraciones musicales y cuya compenetración quedó en evidencia.

El pianista cubano, considerado uno de los patriarcas del jazz latino, tiene una legión de seguidores en San Sebastián, donde hace dos años recibió el premio 'Donostiako Jazzaldia' que concede el Festival donostiarra horas antes de ofrecer una vibrante actuación con Diego el Cigala.

Con su habitual tono pausado y con una tenue voz, Valdés fue presentando cada uno de los temas que interpretó, adornándose de historias y anécdotas para introducir piezas como 'El manisero' hasta llegar a los bises, en los que ofreció un ovacionado 'Lágrimas negras', que Colina tocó con un arco al contrabajo, y el clásico 'Para Cuba me voy'.

El músico cubano cedió el testigo de la noche a Gilberto Gil, quien al acceder al escenario besó la mano de Bebo Valdés en señal de reverencia ante el que, a sus casi 87 años, es una leyenda del jazz latino. Gilberto Gil, ministro de Cultura de Brasil de 63 años, irrumpió eléctricamente en el auditorio, desperezando a un público que había dulcificado Valdés en una calurosa noche donostiarra, de forma que los ritmos brasileños hicieron bailar a parte del auditorio. La energía del músico brasileño, que actuó así en San Sebastián tras una convocatoria previa frustrada, se tornó en desconcierto cuando, después de interpretar una versión del tango 'Cambalache', se animó con otra de 'Imagine', de John Lennon, o incluso 'No woman, no cry', de Bob Marley, en brasileiro.

 

Sobrio recital de Morrison

Por la tarde, el 'León de Belfast' rugió a su estilo tradicional en el auditorio del Kursaal en uno más de sus medidos recitales en los que encadena un tema tras otro sin dar más concesiones al público que lo que en sí representa su leyenda y su trayectoria musical.

El líder del grupo 'Them' en los años 60 llegó, cantó y se fue, en un recital sobrio en el que evidenció su innegable potencia vocal y su talento musical, acompañado por la excelente banda que integraba el trompetista Matt Holland, el saxofonista Martin Winning, el guitarrista John Edwards, Mark Jordan a los teclados, David Hayes al bajo y Robert Ruggiero a la batería. Morrison, nacido en Belfast 1945, cantó, tocó el saxofón, la armónica y la guitarra para interpretar, sobre todo, piezas de rhythm & blues y de blues, y que sus músicos bordaron sin prolongarse en interminables alardes de virtusosismo.

Abrió el recital con 'The way young lovers do' y, sin pausa siquiera para los aplausos, cerró el concierto tras noventa minutos de buena música con 'Brown eyed girl' y abandonó el escenario sin despedirse. Por el festival han pasado, desde que se abriera la 40 edición el pasado viernes, Roberta Flack, Kenny Barron, los tríos Medeski, Martin & Wood y Keith Jarrett, Gary Peacock y Jack DeJohnette; o el cantante Joe Cocker, entre otros.