El Sónar de día empezó nublado y acabó radiante
15/6/2007
La jornada de cierre del Sónar el pasado sábado 16 de junio comenzó con el cielo nublado y acabó con una tarde radiante, también musicalmente, gracias a actuaciones como las de Junior Boys, Jeremy Greenspan, Fiblandia o Fangoria.
En el decimocuarto Festival Internacional de Música Avanzada y Arte Contemporáneo, el concierto del dúo canadiense Junior Boys, en el que tocaron temas de su último disco 'So This Is Goodbye' fue uno de los más concurridos del día. Un par de horas antes, los españoles Fiblandia reunieron a muchos en la carpa del SónarDome, donde deleitaron a su público con instrumentos académicos como el xilófono, el bajo y el violonchelo.
Diametralmente opuesto a Fiblandia ha sido el ruido puro ofrecido por los estadounidenses Wolf Eyes, que retumbaron en el SónarComplex, el escenario instalado dentro del Museo de Arte Contemporáneo de Barcelona (MACBA). Con su 'Noise-rock' y dando buena cuenta de su último disco, 'Human Animal', el trío de Ann Arbor (Michigan) hizo temblar literalmente los corazones y cabezas de los asistentes.
Entre concierto y concierto, y durante el ir y venir de los miles de visitantes que poblaban el recinto, muchos aprovecharon para dar una vuelta por las instalaciones alternativas con las que el Sónar complementa su oferta.
Uno de los espacios más interesantes fue en el interior del propio Centro de Cultura Contemporánea de Barcelona. A través del ascensor del recinto se podía pasar en segundos de la quietud del sótano, con el auditorio Cinema, en el que se proyectaban once menús audiovisuales, hasta el desenfreno que ofrecía una rave sin tregua organizada por una conocida marca de bebidas energéticas en el piso más alto del edificio.
Esta última edición estuvo marcada por un intenso y ecléctico cartel, que confrontó a bandas tan antagónicas como los norteamericanos Devo o los escoceses Mogwai. Y entre los platos fuertes del festival barcelonés también destacaron las actuaciones de Fangoria, La Mala Rodríguez, los escoceses Mogwai y el reggaeton de los puertorriqueños Calle 13.
La noche comenzó con la actuación de los estrafalarios Devo, la banda de post punk que tocó por primera vez en España, y que regresaba a Europa tras 17 años de ausencia para ofrecer una muestra de su electrónica primigenia. Vestidos de plástico amarillo, los hombres de Gerarl Casale han saltado al escenario, donde se han rasgado las vestimentas para mostrarse mucho más sobrios que otras veces.
Por el mismo escenario, el del SónarClub, pasaron minutos más tarde Fangoria, el dúo de Olvido Gara y Nacho Canut, que en su tercera presencia en el Sónar se convirtieron en un estándar, ya que cada cierto número de ediciones regresan para presentar nuevos trabajos, en este caso 'El extraño viaje', y para repescar éxitos, como sus himnos de siempre 'No sé que me das', 'Quiero ser santa' o 'Retorciendo palabras de amor'. Ceñida por un malla, Alaska y un lacónico Canut estuvieron acompañados por un cuarteto de cuerda y dos guitarras, en un escenario en inmaculado blanco, que conforme avanzaba el concierto se fue convirtiendo en negro.
Los chicos de Mogwai llegaron a media noche al Sónarpark con su rock experimental en uno de los conciertos más esperados por los seguidores de los autores de 'Mr. Beast', su último trabajo, y en el que demostraron su facilidad para componer bandas sonoras de días tristes, con un tendencia a un intimismo estremecedor que dejó acongojado a más de uno.
De las brumas emocionales de los escoceses se pasó a una doble sesión latina, por un lado la sevillana Mala Rodríguez, que presentó los temas de su 'Malamarismo' acompañada por Raimundo Amador. A continuación llegó el turno del reguetón de los puertorriqueños Calle 13, que con su presencia demostraron que los programadores del Sónar no tienen prejuicios a la hora de seleccionar artistas, siempre que éstos tengan algo nuevo que contar.
Matthew Dear sí que lo tiene, y así lo ha puesto de manifiesto con su 'Big Hands', en un concierto en el que fue desgranando su trabajo, que unas veces tiene reminiscencias jamaicanas y otras ofrece una especie de house sobre el que recita, más que canta, las letras de sus temas.
Junto a las actuaciones en directo de estas formaciones, la velada de clausura estuvo protagonizada por las sesiones de algunas de las grandes firmas de los platos nacionales, como la de Ángel Molina; y también internacionales: el techno del norteamericano Jeff Mills; los británicos Dave Clarke y Radio Slave; la activista francesa del baile Miss Kittin y los alemanes Dixon y Ame, entre otros DJs.
Cerca de 19.500 personas asistieron a la última noche del festival, que junto a las reunidas en las dos jornadas anteriores suman cerca de 83.300 asistentes, cifra que supera la estimaciones de Advanced Music -responsable de la organización de este evento-, que estimó que asistirían unas 80.000 personas entre el jueves y el domingo.


