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Dulce Pontes presenta su disco ''más verdadero''

12/7/2006

La voz del nuevo fado portugués, Dulce Pontes, se convierte en productora, arreglista, compositora, mezcladora y editora de 'El corazón tiene tres puertas', su último trabajo discográfico.


 

'El corazón tiene tres puertas', que se publicará el próximo otoño, es un doble álbum que se inicia con un disco en directo, 'Por dentro do fado', grabado con cuatro músicos a lo largo de la gira de 2004, en el que se afronta la tradición del fado "sin aderezos".

El segundo disco, "más espiritual y ligado a una música mucho más antigua", está grabado en la iglesia de Santa María de Obidos y en el convento de Cristo de Tomar, "utilizando la propia acústica de las salas que se escogían expresamente para cada tema", explicó Dulce Pontes. "Este es un trabajo de concepto, madurado durante mucho tiempo. Tuve la oportunidad de pensar en cada uno de los temas y prepararlos para mostrar en ellos autenticidad, no perfección", aseguró la cantante.

El álbum, que cuenta con la colaboración de la portuguesa Uxía y el músico gallego Carlos Núñez, entre otros, incorpora un DVD adicional que recoge el concierto que Pontes ofreció en Estambul, además de un reportaje que explica la elaboración del segundo de los discos

El título de 'El corazón tiene tres puertas' hace referencia, "a grandes rasgos", al fado, al folclore y a la música medieval portuguesa". Aunque también, a "la verdad, al amor incondicional y a la capacidad de hacer las cosas realidad", apuntó Pontes. "Son puertas que no tienen que estar una al lado de otra, sino que pueden fundirse entre ellas", añadió.

La "transmutación" sonora se refleja, a lo largo de 25 temas, en la interpretación de fados originales a los que se incorporan multitud de géneros musicales como la trova en 'Señora', o el jazz de 'Os lobos é ninguem'. Para Pontes, son arreglos "muy sutiles, que mantienen una homogeneidad estilística en el disco y facilitan todos los recursos posibles para que el mensaje trascienda". Ese mensaje, que la portuguesa incorpora de manera obligada a su música, es una reflexión crítica sobre el presente de su país, ya que para ella "es importante alzar la voz, sobre todo cuando tienes la oportunidad de llegar a las personas, transmitir sensaciones y así poder provocar pequeñas revoluciones".

Pontes consiguió desde el principio de su carrera recuperar el fado, un género marcado por el uso propagandístico durante el régimen de Salazar. Cuando Dulce Pontes puso su voz en 1992 al servicio de la canción tradicional portuguesa y siguió los pasos de la legendaria Amália Rodrigues se consideró "un sacrilegio", pero "ahora está de moda, sobre todo por ser un formato muy portátil que sólo requiere de tres músicos".

Para mantener ese compromiso que Pontes dice compartir con muchos de sus compañeros de generación, proyecta crear con algunos de ellos 'Utopía', una asociación sin ánimo de lucro "para crear puentes con los que se puedan hacer cosas factibles, no simbólicas, y sobre todo, informar".