Día a día con Maná
8/7/2007
Bunbury y Maná juntos en el Estadio de La Cartuja. Aun con 45 grados a la sombra, nadie en Sevilla ha querido perderse la actuación de estos dos pesos pesados de la música.
Día 14
· ¡Jo, que caló!: Sevilla es un desierto a las tres de la tarde. No hay nadie que se atreva a salir a las calles, ni para hacer fotos por muy japonés que seas. Ni en Sierpes ni en Triana. No hay perro que haga sombra. Ni el aire sale a dar una vuelta.
En el Estadio Olímpico de La Cartuja, un centenar de personas danzan una extraña coreografía. 45 grados a la sombra. No es una competición, sino un montaje perfectamente sincronizado. Un baile de cajas y gente. Un escenario que va tomando forma. Como vestir un paso, pero con 16 metros de altura.
Anoche desmontaron en Málaga. Cuando termine este concierto, subirán las toneladas del equipo en un avión. A las seis de la madrugada, cuando rompa el alba, despegarán dejando Europa atrás y rumbo sur, directos a Canarias. Pero eso será mañana. Hoy nos queda todo Sevilla por delante.
· Un sevillano en la corte del rey del rock: Juan Carlos Toribio. Teclados. Sevillano. Lleva toda la gira hablando de cuando llegue a Sevilla esto, cuando llegue a Sevilla lo otro… Hace más de 20 años que salió siendo un chavalito de la mano de Raphael y con ganas de ver mundo.
Y sí que ha visto mundo, sí. Dando vueltas por el planeta con giras internacionales junto a Raphael, Luis Miguel, Ricky Martin… Los latinos más internacionales. "Y desde hace un porrón de años, con Maná. Si es que he tenido una suerte increíble en mi vida. Me acuerdo cuando me fui de Sevilla… y mira, no he vuelto. Vivo en México, tengo una casa estupenda y hago cosas que aquí hubiesen sido impensables". Hoy está que se sale. Tiene a toda la familia que le acapara y él se deja agasajar. Lo peor, los demás que nos hemos quedado sin el tan anunciado paseo especializado de tapitas.
· ¡Paseo con Bunbury y Fher!: Juntos y con gran revuelo de fans y personal, el desembarco de estos dos pesos pesados de la música no ha dejado a nadie indiferente en el estadio olímpico. Fher, con una camiseta negra con bordado mexicano. Bunbury, con un chaleco negro y una maravillosa camisa de rojo satén. La foto más deseada por los pasillos "¡Virgen de la Macarena! ¡Como están estos dos! Así puestos uno al lado del otro, me los llevaba ahora mismito a la cama", nos cuenta Lucía mientras la acompañamos a la pista, no vaya a ser que se nos desmaye.
Impresionante. El estadio es enorme. Completamente iluminado. Sobre nuestras cabezas pasa la panza de un 747. Nadie puede evitar echarse un sprint en una de las pistas de atletismo. Y parece que nadie en Sevilla ha querido perderse el concierto de Maná.



