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Correcto concierto de Kanye West en Barcelona

13/3/2006

El rapero estadounidense Kanye West llenó el domingo la sala Razzmatazz 1 de Barcelona en su único concierto en España de presentación de su segundo trabajo, 'Late registration', un recital alejado de los espectáculos al uso de hip hop y en el que hubo más medios que ideas.


 

Con la ausencia de un hilo conductor claro que confiriera unidad al montaje, Kanye West, el nuevo emperador del hip hop en Estados Unidos, ofreció un concierto largo, se rodeó de un sinfín de músicos, se cambió varias veces de ropa y acabó provocando la fiesta verbenera con alguna de sus canciones, especialmente 'Through the wire', aunque la conexión llegó en particular con sus retazos de piezas como 'Sweet dreams', 'Lonely people', 'Bittersweet symphony', 'Cause I love you', 'Rock with you' o 'Take on me'.

Saltando de Eurythmics a The Verve, pasando también por Al Green, el rapero concienciado, que se quitó el chándal para ponerse una americana o una camisa blanca, acabó desatando la euforia con una versión de A-Ha.

Una arpista y una amplia sección de cuerda fueron tapadas a menudo por una sonorización poco clara, y los dos vocalistas de apoyo reforzaron el buen hacer de West, comunicativo, claro en su vocalización y plenamente energético en su comportamiento.

Los temas se iban sucediendo con rapidez, mientras la pantalla vomitaba imágenes, consignas, fragmentos de vídeos, fotografías y demás iconos en un guirigay con poco sentido, el mismo que el concierto.

Porque de eso se trató. Los 2.000 asistentes de pago , según la promotora Iguapop, paseaban la vista de un lado a otro del escenario sin saber muy bien a qué carta quedarse.

Concierto mejorable

Estéticamente agradable y sonoramente muy mejorable, el concierto fue un batiburrillo de ritmos sincopados, de canciones cortadas cuando empezaban a desarrollarse, de guiños a la música disco de los 80, de versiones para discoteca hortera. Además, tras la introducción de 'Touch the sky', West malgastó una de sus mejores balas, 'Diamonds from Sierra Leone', y tampoco se ciñó exclusivamente a su segundo y más conocido disco, del que sonaron también 'Heard em say', 'Addiction', 'Drive slow', 'Roses', 'Hey mama', 'Gold digger' y, al final y de nuevo, 'Touch the sky'.

Hubo hip hop para público no hip-hopero -pocos pantalones anchos, ninguna gorra de béisbol, escasas sudaderas y más collares de perlas que cadenas de oro-, funk de radiofórmula, soul satinado para audiencias de piel blanca, un espectáculo apto para todos los públicos.