Cathy Claret se quita ''muchas espinas'' con su nuevo álbum
1/2/2007
La cantante publica 'Gypsy flower', un disco en el que "limpia" su fusión flamenca y con el que se quita "muchas espinas", como reeditar canciones, recitar poemas y contar historias.
Cathy Claret, la compositora del tema 'Bolleré', que popularizó Raimundo Amador, sigue apostando por "mezclar todos los tipos de música" que escucha en 'Gypsy flower', su nuevo trabajo discográfico. El disco cuenta con "una línea flamenca muy clara" y sus letras "cuentan una historia sobre la libertad y la supervivencia", explicó la intérprete.
Su música, de la que "mucha gente dice que alegra la vida", combina con unas letras que "tienen mucho de melancólicas o incluso de tristes", porque reflejan las vivencias de la cantante que "pese al optimismo general son inevitablemente duras". Con una piel blanca, un pelo rubio platino y una voz que roza el susurro, Cathy Claret alega que "el que todavía se sorprenda de que cante flamenco, es que no tiene ni idea de lo que ha sido mi carrera".
Efectivamente, Claret formó en los ochenta, junto con la familia Amador-Fernández, un grupo de fusión para, más adelante, fundar la Bel Canto Orquestra junto a Pascal Comelade y componer para Kiko Veneno la canción 'Esperanza'. Precisamente, fue Veneno el que produjo su álbum 'La chica del viento' en 2001, y la canción que daba el nombre al disco ha sido grabada de nuevo por Claret, junto con 'Mi casa tiene ruedas', con un sonido "más parecido a las maquetas iniciales".
Nacida en Nimes, en el sur de Francia, la cantante también incluye canciones en su lengua materna, como 'Bulle de savon' y 'Toi & Moi', y en inglés, como 'We are dreamers', en la que colabora con la voz profunda de Finley Quaye. "Si compongo una rumba, me sale naturalmente en castellano, pero los ritmos suaves de la bossa me suenan mejor en francés", explica Claret que, a pesar del resultado final, su intención inicial era realizar el disco sola, sin colaboradores.
Sin embargo, pregunta "¿cómo podía decir que no a Jerónimo Maya, Finley Quaye o Hook Herrera si fueron ellos los que se ofrecieron?". Aun así, presume de haber "controlado absolutamente todo, sin escuchar a nadie" en el proceso creativo de este disco, para el que además se tomó ocho meses de tiempo y en el que desarrolla un sonido que define como "muy artesano".
Así, aunque no se encasilla "como cantante de flamenco", consigue el respeto de la comunidad gitana, porque "son ellos los primeros que valoraron" el trabajo de la artista, como demuestra el tema 'La canastera'. En él, Sebastián Fernández Cortés le dedica un sentido homenaje y la describe como "rubia como las candelas, que se mezcla con el aire y no sabe dónde la lleva".


