Bonnie 'Prince' Billy, en directo en Madrid
1/7/2008
El músico de Kentucky actuará el 10 de julio en la madrileña sala Joy Eslava, en la que expondrá una discografía que oscila entre el doliente 'I see a darkness' y el acogedor 'Lie down in the light'.
Camino de las dos décadas en los márgenes de la industria, Will Oldham se está construyendo una carrera sin apenas fisuras. El discurso del de Kentucky mantiene el cuerpo folk de la música de raíz norteamericana para dotarla de una nueva cara a partir de unos recursos instrumentales que también beben del rock independiente. A ello hay que sumar su apabullante talento melódico, su lirismo áspero y descarnado y una voz de imperfección desarmante.
Para rastrear la primera aparición de Oldham en los libros de historia del rock hay que remontarse a 1991: fue él quien hizo la fotografía de portada de 'Spiderland', segundo y último disco de Slint y pieza fundacional del slowcore. Es muy probable que ni Oldham ni los cuatro Slint creyeran que la imagen de esos veinteañeros con el agua al cuello todavía sería recordada casi veinte años después.
A partir de 1993 daría comienzo su carrera discográfica, regida por la honestidad y el carácter huidizo de su autor. Consecuencia de esto último ha sido la invención diversos seudónimos tras los que parapetarse (apenas tiene tres álbumes a su nombre): Palace Music, Palace Brothers, Palace Songs o, el más prolífico y duradero, Bonnie 'Prince' Billy, con el que visita la sala Joy Eslava de Madrid el próximo jueves 10 de julio. Será buen lugar para ver cómo el de Kentucky dispara en diferentes direcciones sin moverse de su sitio y, casi siempre, acierta.
Respetado por muchos de sus contemporáneos y permeable a las influencias, Oldham ha colaborado con artistas tan dispares como Björk, Tortoise, Johnny Cash, Matt Sweeney o los madrileños Migala, su banda de acompañamiento durante la gira española de 1997. Es precisamente el ex-Migala Abel Hernández quien teloneará a Oldham con su nuevo proyecto, de nombre 'El hijo'.
Más datos para documentar su aversión al encasillamiento: también es capaz de colaborar con el rapero Sage Francis, aparecer en un vídeo alternativo (y delirante) del 'Can't tell me nothing' de Kanye West o hacer una versión de 'The world greatest', composición del cantante y productor de R&B R. Kelly, del que es seguidor declarado.
Queda claro que estamos ante un tipo desconcertante, si bien su forma de exponerse parte del rigor artístico y parece más fruto de lo inevitable que de una opción estética. El propio Oldham ha declarado que la música le sirve para comunicar sus ideas y emociones y, así, quizá poder ahuyentar sus demonios. Con ello también consigue que sus seguidores se vean reflejados en los abismos y los paisajes de sus canciones; muchas de ellas acaban encontrando su propia estancia dentro del oyente, se agarran a su memoria y ganan con cada nueva escucha hasta convertirse en compañeras reconocibles.
Asimismo, al igual que Bob Dylan, Oldham cree que el artista nunca debe llegar a ningún sitio, siempre debe estar en camino, lo que se refleja en su discografía, que oscila entre el doliente 'I see a darkness' y el acogedor 'Lie down in the light', su más reciente grabación. Para ver qué ofrece ahora, la cita es el próximo jueves 10 de julio en la Sala Joy Eslava.


