ritmic.com

Bob Dylan, símbolo de esperanza en San Sebastián

12/7/2006

Bob Dylan, acompañado de  Mikel Laboa y Macaco, se convirtió con su actuación en un emblema de paz para el País Vasco. El concierto tuvo un significado distinto, aunque el músico mantuvo la misma puesta en escena que en el resto de su gira.


 

Mikel Laboa, una figura carismática entre los cantautores vascos, abrió el 'Concierto por la Paz', que, después de la actuación de Dylan y el Dj Javi P3z, cerró el grupo catalán Macaco. Un recital en el que sólo hubo música, sin ningún mensaje ni consigna política, únicamente una paloma de la paz dibujada por los fuegos artificiales que cerraron la actuación de Dylan, pero que transmitió energía y esperanza al público asistente.

'Maggie's farm', 'Times they are a-changin' y 'Down the cove' fueron los temas con los que el cantante estadounidense comenzó su actuación. El legendario músico, colocado en un segundo plano y ataviado con el traje y sombrero negro que ha usado en los cuatro conciertos ofrecidos en España, brindó sus mejores canciones a sus fieles seguidores.

Poco después, se oyeron los primeros acordes de una casi irreconocible 'Mr. Tambourine man', a la que siguieron 'I'll be your baby tonight', 'Tweedle doe and tweedle dum', 'Don't think twice, it's all rigth' y 'Summer days'. Las miles de personas que llenaban la playa de Zurriola y las que se encontraban en las gradas instaladas junto al Kursaal pudieron escuchar otros temas como 'To Ramona' o 'It's all rigth, Ma'.

Doce canciones en total que precedieron a 'Like a rolling stone' y 'All along the watchtower', los dos bises que Bob Dylan está regalando en su gira. Sin embargo, no se oyó 'Masters of war', una de las que le hubiera gustado a la organización.

Laboa, que ha cumplido 72 años, interpretó seis canciones en la media hora que estuvo en el escenario, entre ellas algunas de su nuevo disco pero sin olvidar temas ya clásicos como 'Ihesa zilegi balitz' y 'Txoria txori'. Mientras sonaba la última parte de la 'Música del Agua' de Haendel, con la que se acompañaron los fuegos artificiales, los mayores se iban retirando y en la playa se quedaban los más jóvenes con ganas de seguir disfrutando de la música de Macaco hasta el final.