Aterciopelados regresa con un disco cargado de protesta
8/11/2006
Sincronizados de forma casi natural, Andrea Echeverri y Héctor Buitrago forman una simbiosis musical perfecta. Se nota que comparten, además de sus inquietudes sociales, el gusto por la escritura y una concepción estética que no pone reparos a la hora rescatar un género tan oportuno en estos días como el de la canción protesta.
Alba Martínez del Campo / Starmedia
Aterciopelados irrumpe en la actualidad musical con 'Oye', un trabajo que pretende sacudir de nuevo nuestras conciencias con sus preguntas, cuestionando modelos de consumo, de femineidad y hasta de desarrollo, con títulos como 'Don Dinero', 'Oye mujer' o 'Progreso'.
'Que te besen'
Pero, esta placa no solo está marcada por la crítica social. Los temas protesta contrastan con otros dulces repletos de buenos deseos. Es el caso de 'Que te besen', una canción que antes de meterse en los oídos acaricia las orejas y consigue que la voz de Echeverri siga meciéndonos aun después de finalizar el track.
Con una sencillez y simpatía agasajantes, Aterciopelados nos recibió para hablar de 'Oye', de la música protesta y de los temas que según Buitrago encierran "algún tipo de reflexión en torno a problemas que nos tocan a todos".
¿Qué tal recibe el público este trabajo?
Andrea Echeverri: Está como chévere. Yo creo que está funcionando bien.
Héctor Buitrago: Es que el disco acaba de salir y todavía la gente no lo tiene, no sabe. Pero, para que la gente se entere de que Aterciopelados saca nuevo disco vamos a ir al Womex en Sevilla.
¿Notáis diferecias acusadas de un lugar a otro?
A.E. : Pues a mí me parece que de ciudad en ciudad va cambiando mucho. En Granada estaban súperfiesteros y todos gritaban, todos se paraban; en Huesca estaban un poquito más calmaditos; en Mallorca eran casi todos colombianos; y en Barcelona también había un gran porcentaje de colombianos, pero como que la gente allí es un poco más calmada. En cada país también sucede lo mismo, no es que el colombiano sea así. En la costa son gritones y brincan y en Bogotá, que es de donde somos nosotros, son un poco más tranquilos.
La primera impresión de este disco respecto al contenido es que es más social que los últimos y la forma, más acústica. ¿Es una vuelta a las raíces?
H. B.: Sí, volvimos a lo acústico. Tenemos esta vez batería grabada en estudio que no la habíamos utilizado en los dos discos anteriores porque habíamos trabajado todo esto con una parte electrónica. Eso hace sonar tal vez más rockero el ambiente en general del disco. También hay más guitarras y eso marca la diferencia. Líricamente, sí siento que hay más canciones que tocan el tema social con algún tipo de reflexión en torno a problemas que nos tocan a todos.
¿Cuáles son los temas sociales que habéis planteado?
H.B.: En 'Canción protesta' jugamos con este término que nombra un género que se desarrolló en los años 70, que también se llamó canción mensaje, para protestar contra muchas cosas que están sucediendo ahora en encarnaciones del ser humano que están asolando el planeta. Hablamos de todo tipo de temas: de los 'armaguerras', de los 'fumigaparques'…
A.E.: De los 'cazapatos' en referencia a esa anécdota de un amigo de Bush, de los 'fumigaparques' porque en Colombia hay cultivos de coca, y fumigan con unas cosas horribles que ya en ninguna otra parte del mundo están permitidas, allá echan lo más terrible encima del Amazonas, de lugares así de santuarios naturales preciosos. ¿Qué más criticamos? Los 'malavibra', los 'bajanota', los 'rascacielos'…
¿A quiénes os referís con los 'malavibra'?
A.E.: A todos en general, incluso a uno mismo cuando se pone 'malavibra', que tiene que sacársela.
¿Cómo fue la preparación del disco? ¿Hubo reparto de temas o un planteamiento común?
H.B.: No hubo reparto de temas, fue más por coincidencia.
A.E.: Antes de componer no habíamos ni hablado.
H.B.: En otros discos de Aterciopelados ya habíamos tocado estos temas, solo que aquí hay dos canciones más. Pero siempre habían estado presentes. Hay canciones como 'El estuche', 'Fantasía'; una en la que nos preguntamos si realmente estamos progresando que se llama 'Progreso'. Luego tenemos otra en la cuestionamos cómo todo en este mundo se puede comprar: bienestar, felicidad, el amor, todo. Nos preguntamos eso. También están reflejadas preocupaciones ecológicas en una canción que se llama 'Cruz de sal'. Es como una oración de perdón hacia la madre tierra por todo lo que está sucediendo, a lo que la tierra está reaccionando así.
Esa canción enlaza un poco con la parte espiritual del grupo. ¿Cómo hayáis el equilibrio entre la crítica social y vuestra espiritualidad?
A.E.: Pues yo creo que cada canción es un momento, una idea que te asalta y tú la desarrollas. Luego, en un concepto más general, la parte espiritual se enlaza con todo eso de manera muy natural, porque al ser nosotros músicos, somos comunicadores, y yo pienso que mucho de la misión que uno siente que tiene es precisamente compartir esas preocupaciones. Y parte de la misión también es recorrer un camino, una búsqueda, en el que hay un compartir.
¿Qué nos podéis contar del trabajo de cada uno como letrista?
H.B.: Pues mira, esta vez las composiciones son o de Andrea o mías. En algunas ocasiones hemos completado canciones entre los dos, pero esta es o de uno o del otro.
A.E.: Sin embargo, nos gusta dejar la duda de quién la escribió. Siempre ponemos (como autor/a) Aterciopelados. Todos los periodistas piensan que la romanticona soy yo y muchas veces se equivocan.
Venís de hacer dos discos en solitario. ¿Por qué? ¿Teníais necesidad de poner distancia?
A.E.: Son más personales los discos. Y la composición de cada uno fue a cargo de ese uno. Pero los dos colaboramos en el del otro. Héctor produjo el mío, la banda que lo tocaba era Aterciopelados, y yo canté en la mitad de las canciones del de Héctor. Entonces, no es que iniciáramos carrera como solistas.
¿Qué os parece el panorama musical latino? Por un lado, hay una corriente muy comercial que devora mercados y, por otro, grupos que también vendéis mucho, pero a los que se os llama alternativos.
A. E.: Hay una escena bien amplia, grande. Yo creo que hay una corriente masiva fortísima tanto en música como en todas esas cosas de las que hablamos, conceptualmente, filosóficamente, qué sé yo. Pero en referencia a lo latino, lo masivo es todavía más fuerte que en otras culturas, hablando de Latinoamérica o de Estado Unidos. Porque uno siente que paralelamente coexisten como mucho más lo alternativo y lo masivo.
¿Creéis que este 'boom latino' puede estar motivado por una búsqueda de identidad?
A.E.: Yo pienso que sí. Eso siente uno cuando va a tocar a Estados Unidos. Hay incluso generaciones que ya casi ni siquiera hablan español, pero que sienten como la conexión, ¿no? Y nos ha pasado con personas puntuales, que con el primer o el segundo disco íbamos y se acercaban súperamables y no hablaban ni jota de español, y luego en unos años, vuelves y hablan mal español, pero español.
A mí me gustaría finalizar la entrevista con un sueño, bueno en este caso con dos. Un sueño libre que queráis compartir con nosotros.
A.E.: Yo creo que el mío es un mundo donde reine el corazón y no el dinero. Pienso que ahí ya se acabarían todos los problemas, todos, todos.
H. B.: Un mundo donde entendiéramos que todos somos uno solo y que el otro es simplemente el complemento de uno, lo que le hace falta. Es un poquito lo que dice Andrea.



