El grupo de música electrónica más conocido de los últimos tiempos consiguió un buen golpe de efecto con su canción 'Smack my bitch up'. Una letra que levantó las ampollas de los más conservadores ('azota a mi perra') y un videoclip más que subido de tono hiceron que el tema fuese censurado en las emisoras de medio mundo. Prodigyse defendió alegando que la letra era malinterpretada pues se referían a la energía de la música. Fuese como fuese, la canción y su vídeo son, aún hoy, considerados como unos de los más fuertes de la historia de la música.