Fall Out Boy aterrizaba en marzo de 2009 en el Palacio de Vistalegre de Madrid de la mano de U18, un nuevo reto que superaba el Festival de reciente creación. Así los más jóvenes disfrutaron de la banda que mejor entendía el punk rock del momento. Cuatro discos y millones de copias vendidas avalaban a los estadounidenses que fueron teloneados por Drama de enero, un grupo electro punk de Tarrasa que veía su sueño cumplido de tocar con los más grandes.