Lo que había que hacer a continuación era invadir el mercado estadounidense. Con gran anticipación publicitaria y con un nuevo sencillo bajo el brazo, el archipopular 'I Want To Hold Your Hand', The Beatles llegaron a Estados Unidos en febrero de 1964, solo unos meses después del asesinato del presidente John F. Kennedy, y triunfaron batiendo récords de audiencia en sus actuaciones televisivas y vendiendo millones de discos.