La escocesa sabía que tenía un talento especial y se propuso mostrarlo al público. Fue entonces cuando comienza a presentarse a concursos con desigual suerte, y es también entonces cuando comprueba la crueldad con que su aspecto puede ser juzgado. El humorista británico Michael Barrymore fue uno de los que vieron en su excentricidad un filón para reírse de Susan. Fue en 1995, en el concurso My Kind Of People.