Todo el mundo quería ser testigo directo de la transformación de aquella excéntrica escocesa en una gran diva. Sus actuaciones en el programa llegan al millón de descargas en Youtube. Cientos de periodistas la esperaban día y noche frente a la puerta de su casa, su teléfono no paraba de sonar y las entrevistas se contaban por miles. Una presión que una mujer que prácticamente no había salido de su pueblo en 47 años podía aguantar a duras penas.