A comienzos de 2008, la banda Velvet Revolver se vio obligada a suspender sus conciertos después de que Scott Weiland, su vocalista, decidiese ingresar en un centro de rehabilitación. No era la primera vez que su dependencia de las drogas le jugaba una mala pasada. En 1995 fue detenido y condenado a un año de cárcel por comprar crack. Tuvo que cumplir un año de servicios a la comunidad, pero acabó pasando por la prisión tras ser pillado in fraganti con heroína.