A sus 65 años, Keith Richards ha pasado por todo y hay pocas cosas que no haya probado. Incluso se llegó a decir que había esnifado las cenizas de su padre mezcladas con cocaína. Pero el viejo compañero de juergas de Mick Jagger sigue deleitando a todos sus fans en cada uno de los conciertos de los Rolling Stones. Lo suyo sí que es un auténtico desafío a las leyes de la Naturaleza.