Con su tercer álbum en 1988, Sade comienza a delimitar cuáles serán sus pautas de producción. Tardar tres años en lanzar un nuevo disco cuando se está en la cima de la popularidad no es algo demasiado habitual para una discográfica pero la cantante siempre lo tuvo claro: nunca dar prioridad a su vida profesional sobre la personal. Gracias a ello, sus discos siempre han estado repeltos de canciones cuidadas hasta el detalle, con sentido y sin el efecto 'relleno' del que tantos trabajos adolecen. Una prueba es su 'Stronger than pride', del que se extraen temas tan aclamados como 'Love is stronger than pride'. Con este disco comienza una gira mundial que le lleva a recorrer medio mundo con su música y en la que por fin puede disfrutar de lo que siempre le gustó: las reacciones del público.