Un disco que introducía una ansiada elegancia en el mundo de la música pocas veces vista, que hicieron de Sade un nuevo icono de belleza y modernidad. Las revistas se la rifaban para sus portadas y el acoso de la prensa llegaba a ser insostenible. La propia cantante no entendía aquel revuelo:"Era sólo yo y no trataba de promocionar una imagen"
Su popularidad mediática crecía al mismo tiempo que su reconocimiento musical, ganando con su primer disco un Grammy al Mejor Nuevo Artista y un BPI (British Phonography Industry).