Chica dulce, guapa y con dotes de bailarina se postula al trono del pop. Así se presentaban Britney Spears y Christina Aguilera en sus años mozos. La tensión entre ellas estaba latente. Hasta que apareció la monarca a la que querían despojar de su corona para oficiar de celestina y propiciar la reconciliación. Madonna terció y desde entonces las otrora rivales se han olvidado del viejo pique.