Como en la parábola del hijo pródigo, Robbie Williams se fue de casa pero a diferencia de ésta, él decidió no volver. Y visto lo visto, es la mejor decisión que ha podido tomar, porque desde que dejase los Take That en 1995, el cantante inglés ha subido como la espuma afianzándose como uno de los mejores cantantes pop de la actualidad. Su faceta de showman, su pop irreverente y un talento indiscutible son las armas de un cantante que ha conseguido vender 70 millones de copias con su nuevo estilo musical.