Pocos artistas pueden presumir de llevar más de tres décadas en circulación y seguir suscitando interés y, sobre todo, polémica. Mark E. Smith, el geniecillo gruñón que se esconde tras The Fall, es uno de ellos. Superviviente del post-punk y leyenda de culto forjada a bases de calambrazos eléctricos, ritmos repetitivos y altas dosis de cinismo lírico, el británico es la razón de ser de una banda por la que han pasado un centenar de músicos distintos y cuya influencia –convenientemente domesticada- no cuesta localizar en casi todas las nuevas bandas inglesas. Con cerca de cincuenta discos publicados e insólitos proyectos paralelos como el que le llevó a aliarse con Mouse On Mars en Von Südenfed, Smith sigue aplazando la jubilación e inyectando mala uva ya sea a discos de estudio como 'Imperial Wax Solvent' o recopilatorios como '50.000 Fall Fans Can’t BE Wrong: 39 Golden Greats' y la caja que recoge todas sus Peel Sessions.