Tan pequeña se le había quedado a Luke Temple la etiqueta de cantautor que, después de dos trabajos firmados con su propio nombre, no ha tenido más remedio que inventarse un nuevo proyecto a la altura de su mágica voz –y no, no lo decimos nosotros; lo dice Sufjan Stevens- y de su desbordante imaginación. Así, entre sintetizadores, ritmos enlatados enredados en sonidos orgánicos y carreras de fondo por el nuevo pop tropicalista, Temple sigue los pasos de Animal Collective para firmar un trabajo que combina folk, pop, electrónica vaporosa, ritmos juguetones y experimentación entre algodones lo-fi.