En 1993, tras la sesión fotográfica para su nuevo disco 'Janet', la cantante quiso culminar el día con esta imagen, que a punto estuvo de ser la definitiva portada del disco. Finalmente no fue así pero le sirvió para hacer una excelente promoción de su nuevo disco, y le valió para convertirse en una de las imágenes más célebres de la época, encumbrándola como Sex-Symbol.