Al entonar las primeras notas de la canción, el público comenzó a aclamarle como a una estrella. Por fin Paolo demostraba lo que mejor sabía hacer, hecho que no pasó desapercibido para uno de los asistentes que al terminar el show le ofreció ser su manager personal. Animado por su familia, Nutini se marchaba a Londres a cumplir su gran sueño.