Si alguien piensa que por haber nacido en Málaga y ser andaluz, Pablo Alborán es una reedición más del pop aflamencado al uso, se equivoca. Los giros de su voz son indiscutiblemente sureños, pero la riqueza de su música, de sus canciones, de sus letras y de sus arreglos escapan al tópico. "No he estudiado flamenco. Me gusta, pero me alejo de él para componer. Quizá mi voz suene más oriental, he intentado aprender de ahí, de esos giros, aunque Miedo tenga un ritmo casi de bulería con toques celtas".