El Ozzfest, el certamen de rock creado en 1996 cuando los organizadores del Lollapalooza Festival le negaron la entrada a Ozzy Osbourne, ha sido escenario de varios hechos trágicos. En 2001, Cory Mikels, un joven de 29 años, murió poco después de que terminase la actuación de la banda Slipknot. Además, Raymond Guarino, de 26 años, y Patrick Norris, de 24, fallecieron a causa de las drogas en plena actuación de Ozzy Osbourne.