Sus profesores no paraban de hablarle sobre el pecado y de amenazarle con el infierno. A medida que fue creciendo, Brian Hugh Warner -Marilyn Manson para los amigos-, se rebeló contra todo eso y dio rienda suelta a su versión satánica de la vida. "Ser humano no es tener que estar buscando constantemente perdón por serlo, sino llevar, como individuo, una existencia libre de culpa", señaló en una ocasión. Por eso no le duelen prendas al decir que la opinión de los críticos no vale nada porque lo que a ellos de verdad les importa es que les regalen los discos. Lo dicho, siempre haciendo amigos.