El conservadurismo norteamericano roza en ocasiones el más absoluto ridículo, como en esta portada de Nirvana, considerada una de las mejores de la historia de la música, y que fue objeto de la censura estadounidense. El problema en cuestión fue el pene del bebé, considerado demasiado explícito para ser mostrado en la portada de un disco, lo que porvocó la negativa rotunda del líder de la banda y creador Kurt Cobain de ser modificada. Finalmente se salió con la suya y 'Nevermind' no fue modificado, vendiendo más de 10 millones de copias.