Todos nos sorprendimos cuando vimos aparecer en nuestras pantallasa una desconocida rubia, hortera hasta la saciedad, que se saltaba a la torera eso de "provocar, no enseñar". Todo hubiera quedado ahí si no fuese por el inmenso talento que acompañaba al exceso andante que representa Lady Gaga. Y ha conseguido lo que pretendía, provocar reacciones, que se materializan en ventas millonarias de su primer disco 'The Fame', nominaciones a pares en los Grammy del 2010 y el más difícil todavía: hablar de su música casi tanto como de su imagen.