Amy Winehouse no paró de entrar y salir del hospital y la acusaron de ser una adicta al sexo. Pero lo peor de todo fue su patética actuación en el Rock in Rio Lisboa. Ojos vidriosos, cortes en los brazos y amagos de desvanecimiento dejaron al público con la sensación de que hubiera sido mejor no verla. Amy Winehouse, al borde del precipicio.