En 2007, Stephane Bier, un pianista que había acompañado a Marilyn Manson por medio mundo, acusó al cantante de malgastar el dinero de la banda en comprar cosas tan extravagantes como objetos nazis o el esqueleto de una joven china. También se llegó a decir que se había quitado costillas para practicarse a sí mismo sexo oral. Claro que con alguien como Manson nunca se sabe dónde acaba la ficción y empieza la realidad.