No muy lejos de Robbie Williams en esto de perder la chaveta anda Britney Spears, quien durante sus años locos se rapó la cabeza dejando atónitos a todos y que protagonizó algunas de las fiestas más sonadas de la década, como la que se muestra en la imagen. Pero ni reformada como la princesita que nunca debió dejar de ser abandona las páginas de los tabloides. Su última excentricidad ha sido apartar unos 16 millones de euros de su cuenta bancaria para comprarse una cámara hiperbárica de oxígeno ante el temor de que la contaminación del aire le haga perder su preciada voz. ¿Optará por el mismo modelo que adquirió en su día su buena amiga Madonna?