"Siempre que veo la tele y veo esos pobres niños hambrientos en todo el mundo, no puedo evitar llorar. Quiero decir, me encantaría ser así de flaquita, pero no con todas esas moscas, y muerte, y esas cosas". Unas palabras de Mariah Carey que si no fuese por el dramatismo de la realidad a la que se refieren provocarían hasta risa. Pero lo que motivan es vergüenza ajena.