Hace unos meses, Britney Spears era la viva imagen de otro muñeco roto de la música, una lolita del pop que, ni los medios, ni ella misma, supieron aceptar su madurez. Un sonado divorcio, problemas con las drogas y la pérdida de la custodia de sus hijos sumieron a la cantante en una espiral autodestructiva que parecía tocar fondo en los MTV Awards 2007, eclipsando los increíbles récords musicales a los que Britney había llegado hasta entonces: 5 de sus 6 ábumes debutaron en el número 1 y unas ventas que superan los 83 millones de copias. Pero el muñeco roto ha sabido recomponerse y no parece dispuesto a volver a caer: una espectacular nueva imagen y 'Circus' bajo el brazo han logrado vender 4 millones de copias y lanza nuevo disco en 2010.