No todo le iba mal a la banda neoyorquina, los conciertos seguían siendo un autentico éxito, llegando a agotar las entradas en numerosos shows. Muchos pensaban que Kiss sólo era un grupo de directo, pues era sobre el escenario donde realmente ofrecían todo su espectáculo, mientras que los discos publicados por Casablanca Records no tenían todo lo que el público pedía.