Le ha costado sangre, sudor y casi un divorcio pero por fin tenemos en nuestra manos (y sonando a tope en nuestro ordenador) el disco de Heidi Montag. No les vamos a engañar, esperábamos mucho más. A medio camino entre el sopor que nos provocan los discos de Paris Hilton o Demi Lovato, sin llegar a la repelencia del trabajo musical que sacó Lindsay Lohan, pero a años luz de las grandes divas (veáse Lady Gaga, Rihanna o Britney), Heidi se monta en el electropop tan de moda tan últimamente y desentona con alguna balada que, en fin, digamos no pintan nada.