Hamel dedicó años al hedonismo incesante -"empiezas con cerveza y al cabo de tres días aún no has dormido"- y gran parte de su música describe los altibajos de este período.
"Para componer, la melancolía es esencial. Es un poco más ligero que la infelicidad, porque existe aún la luz de aquellos buenos tiempos que dejaste atrás y también la oscuridad de lo que has perdido y dónde estás ahora."